Los mexicas eran originarios de Aztlán, una isla situada en una laguna, en donde vivían como tributarios de los aztlanecas, dueños de la tierra. En la laguna pescaban, cazaban aves acuáticas y recolectaban animalillos y otras especies lacustres. Con ellos se alimentaban y pagaban el tributo a sus señores. Como los aztlanecos exigían demasiado tributo, los sacerdotes dirigentes de los mexicas decidieron abandonar con su pueblo esa tierra y buscar un sitio mejor para establecerse. Salieron de Aztlán, cruzando en canoas la laguna y se dirigieron a Teocolhuacán - lugar del cerro torcido -. Esto sucedió en el año 1 pedernal de la cronología mexicana.


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Aztlán se localizaba probablemente en el actual Estado de Nayarit. Al salir de allí se internaron por las llanuras del Bajío y caminaron hacia el centro de México. Iban conducidos por cuatro sacerdotes: tres hombres y una mujer, que se llamaban teomamas porque cargaban en la espalda la imagen del dios de la tribu: Huitzilopochtli. Los sacerdotes que salieron de Aztlán al frente del grupo eran: Tezcacóatl, Iztacmixcoatzin, Apanécatl y la mujer Chimalma. Las figuras que los representaban en el códice, llevan sobre sus cabezas los jeroglíficos de sus nombres y abajo, las huellas pintadas, indican su peregrinar.