Las conquistas que realizaron los mexicas durante los últimos 100 años de su historia, les dieron el dominio de un inmenso territorio. Hacia el noreste llegaron hasta el río Pánuco; por el norte hasta la frontera con los nómadas en las fuentes del río Lerma; al occidente llegaron al Valle de Toluca y a la margen izquierda del río Balsas en los límites de Michoacán. Al oriente avanzaron hasta el sur de Veracruz y por el sureste hasta Guatemala. Dentro de este territorio algunos grupos permanecieron fuera del dominio azteca: los tlaxcaltecas, los otomíes de Metztitlán, los tlapanecas de la parte oriental del actual Estado de Guerrero y los mixtecas de la costa de Oaxaca.

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La guerra de conquista anexó al "imperio azteca" gran cantidad de pueblos como tributarios. Los fines reales de la guerra fueron primordialmente económicos. Sin embargo, a partir del siglo XV, pretendieron darle un sentido religioso para justificada y la denominaron Guerra Sagrada. Los prisioneros que capturaban en los pueblos vencidos eran sacrificados en honor del Sol, encarnado en su dios tribal Huitzilopochtli -el colibrí azul, suriano. Los sacrificados contribuían con su sangre a sostener al astro y, por tanto, el equilibrio del mundo y de la vida.
" Atl-Tlachinolli ", símbolo de la Guerra Sagrada.
